La Subsecretaria de Prevención del Delito de Chile viajará a La Haya en 2025 para participar en reuniones clave sobre cooperación internacional contra la delincuencia organizada y la corrupción. El viaje, confirmado por el sitio oficial chile.gob.cl, no es un mero trámite diplomático: es una respuesta concreta a la creciente amenaza de redes criminales que operan entre fronteras, lavan dinero en criptomonedas y se alimentan de la impunidad. La reunión se enmarca en el bienio 2024-2025 de la Comisión de Prevención del Delito y Justicia Penal de la ONU, cuyas resoluciones exigen acciones urgentes para cortar el flujo de recursos a los grupos criminales. Y aquí está el nudo: no se trata solo de intercambiar ideas. Se trata de firmar acuerdos de embargo, rastrear activos ocultos y, por primera vez en muchos países, coordinar investigaciones en tiempo real con fiscales europeos.
La Haya: el epicentro de la justicia global
La Haya no es solo una ciudad bonita con canales y molinos. Es la sede del Tribunal Penal Internacional, de la Corte Internacional de Justicia y de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). Allí, en los pasillos de edificios que huele a papel viejo y café fuerte, se deciden las normas que luego los países deben aplicar en sus calles. El documento CTOC_COP_WG.3_2025_1_S.pdf de la UNODC es claro: la corrupción ya no es un problema de funcionarios malintencionados. Es el combustible que mueve a las mafias. Y las criptomonedas —esas monedas virtuales que prometían libertad— ahora son el escondite preferido para el dinero del narcotráfico, el tráfico de armas y el lavado de activos. La Subsecretaria chilena lleva consigo un mensaje: Chile quiere aprender de los que ya lo hicieron bien.
El plan español: un modelo a seguir
En España, el Real Decreto 711/2025 —firmado el 26 de agosto de 2025— creó el Plan Estatal de Lucha contra la Corrupción. No es un discurso. Es un mecanismo con cinco pilares: prevención, protección a denunciantes, investigación, recuperación de activos y cultura anticorrupción. Lo más interesante? La creación de una Comisión Interministerial cuya secretaría debe ser ejercida por alguien con rango de Subsecretario. Eso significa que la lucha contra la corrupción ya no es un asunto de la fiscalía o del ministerio de Justicia. Es un tema de Estado, con presencia directa en la cúpula administrativa. Chile, que aún no tiene un plan así, podría estar mirando hacia Madrid como un ejemplo práctico. ¿Qué pasa si en Santiago también se crea una comisión de ese nivel? ¿Y si se obliga a los municipios a reportar riesgos de corrupción cada trimestre?
La alianza con los municipios: el foco de Tohá
La ministra de Interior y Seguridad Pública, Carolina Tohá, ha repetido en varias ocasiones que la seguridad no se construye solo con policías en la calle. Se construye con alcaldes que saben qué barrios están en riesgo, con juntas de vecinos que denuncian antes de que el crimen se instale, con escuelas que enseñan derechos civiles. Ese enfoque descentralizado —que funciona en ciudades como Valparaíso o Concepción— es clave. Pero sin coordinación nacional, es como tener piezas de rompecabezas sueltas. Las reuniones en La Haya podrían ser la oportunidad para que Chile proponga un modelo de cooperación entre gobiernos locales e internacionales, algo que aún no existe en la ONU. ¿Y si se crea una red de alcaldes latinoamericanos que compartan herramientas de prevención? Eso sí sería innovador.
El contexto global: más allá de Chile
La reunión no ocurre en el vacío. En 2025, el Grupo de Trabajo Intergubernamental de Composición Abierta sobre Prevención de la Corrupción celebrará su 16ª reunión, con un debate central sobre los vínculos entre corrupción y delincuencia transnacional. España, por su parte, tiene un Plan de reuniones bilaterales para 2025 que incluye Londres, Washington, Ginebra y Pekín. Mientras tanto, la Telefónica —en su testimonio ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional del 12 de junio de 2025— reveló que combate el spoofing telefónico con la Policía Nacional. Es decir: el crimen ya no es solo de calle. Es digital, global, y se mueve en redes que cruzan continentes. Chile no puede quedarse atrás.
¿Qué sigue? El reto de implementar
Ir a La Haya es fácil. Lo difícil es traer resultados. El gobierno chileno ha prometido en el pasado mejorar la cooperación internacional, pero sin presupuesto claro ni leyes que obliguen a los organismos locales a colaborar, los acuerdos se quedan en papeles. Lo que se espera de este viaje es que no solo se firme un memorándum, sino que se establezca un cronograma con hitos: ¿cuándo se firmará el primer acuerdo de intercambio de datos financieros con Holanda? ¿Qué institución chilena será la encargada de recibir los informes de la UNODC? ¿Y los funcionarios que serán capacitados en el uso de herramientas de rastreo de criptomonedas?
El peso de la historia
Chile ha sido un actor activo en temas de derechos humanos y justicia transicional. Pero en prevención del delito, ha sido más reactiva que proactiva. La candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU —aunque ya se ha visto afectada por rumores de tensiones internas— refleja que el país aspira a un rol global. Esta misión en La Haya podría ser su primera prueba práctica: demostrar que no solo habla de justicia, sino que la construye. Y eso, en un mundo donde las mafias tienen más recursos que muchos gobiernos, es lo único que cuenta.
Frequently Asked Questions
¿Por qué La Haya es tan importante para la lucha contra la corrupción?
La Haya alberga instituciones clave como la Corte Internacional de Justicia y la UNODC, que establecen normas globales y coordinan investigaciones transnacionales. Es el único lugar donde países pueden firmar acuerdos vinculantes sobre embargo de activos, intercambio de datos financieros y extradición por corrupción. Sin este centro de decisión, las acciones nacionales quedan aisladas.
¿Qué papel juegan las criptomonedas en la delincuencia organizada?
Las criptomonedas permiten mover dinero sin dejar rastro en sistemas bancarios tradicionales. Según la UNODC, el 15% del dinero del narcotráfico en América Latina ya se lava en cripto. La falta de regulación en muchos países facilita que mafias usen plataformas no reguladas para comprar propiedades, armas o incluso financiar redes terroristas. Chile necesita expertos en blockchain para rastrear estas transacciones.
¿Cómo se compara el plan español con lo que hace Chile?
España tiene un plan estatal con metas concretas, una comisión interministerial de alto nivel y obligaciones legales para denunciantes. Chile aún carece de un plan integral: sus acciones son fragmentadas entre el Ministerio del Interior, la Policía y la Fiscalía. El Real Decreto 711/2025 obliga a los ministerios a reportar avances trimestrales —algo que Chile no exige— lo que lo hace mucho más efectivo.
¿Qué impacto tendría en Chile si logra un acuerdo con la UNODC?
Un acuerdo con la UNODC podría permitir a Chile acceder a herramientas de análisis financiero, capacitación en rastreo de criptomonedas y acceso a bases de datos internacionales de activos congelados. Esto reduciría los tiempos de investigación en casos de corrupción de años a meses, y aumentaría las posibilidades de recuperar millones de dólares perdidos en el sistema.
¿Por qué es clave la participación de los alcaldes en la prevención del delito?
El 70% de los delitos en Chile ocurren en áreas urbanas gestionadas por municipios. Los alcaldes conocen las zonas de riesgo, las escuelas vulnerables y los puntos de venta de drogas. Sin su cooperación, las estrategias nacionales son ineficaces. Carolina Tohá lo sabe: la seguridad no se impone desde Santiago, se construye en cada barrio.
¿Qué ha cambiado desde la resolución 55/25 de la ONU en 2000 hasta hoy?
En 2000, la ONU hablaba de cooperación general. Hoy, exige acciones concretas: embargo preventivo, rastreo de criptomonedas, protección a denunciantes y coordinación con empresas privadas como Telefónica. La delincuencia ya no es local. Es digital, global y con redes que cruzan bancos, tecnológicas y gobiernos. Chile debe adaptarse o quedarse atrás.