Era previsible pero no menos impactante: la administración del José Antonio Kast enfrenta su primera prueba de fuego significativa con los números en rojo. Según los datos entregados por el instituto Cadem, asociado a https://plazapublica.cl, el nivel de aprobación presidencial bajó seis puntos porcentuales hasta quedar en un 51%, mientras que la desaprobación se situó en un 42%. La publicación de estos resultados este domingo 22 de marzo de 2026 marca un hito incómodo para un presidente que acaba de asumir y que ya se ve obligado a gestionar expectativas en medio de turbulencia económica.
No es una mala noticia aislada. Resulta que el contexto internacional está pesando más de lo previsto sobre las arcas nacionales y el bolsillo familiar. El conflicto en Medio Oriente sigue influyendo en los mercados energéticos globales, y eso tiene efectos domésticos inmediatos. Lo curioso es que, aunque el clima es adverso, la percepción ciudadana divide responsabilidades: un 53% culpa a factores externos por el aumento de precios, pero casi una tercera parte (26%) señala directamente al gobierno actual.
Cambios demográficos que explican la caída
Si analizamos el desglose detallado, la historia se vuelve más compleja. Las mujeres son el grupo donde el retroceso fue más pronunciado; su apoyo cayó 13 puntos para quedarse en un 40%. También los sectores medios, específicamente los adultos entre 35 y 54 años, vieron cómo su aprobación descendía 12 puntos. En la Región Metropolitana, cuna del poder político, la caída fue de 16 puntos, llegando apenas a un 43% de respaldo.
Pero el dato más revelador quizás sea el electoral. Quienes habían votado nulo o blanco en la elección pasada ahora muestran solo un 30% de aprobación hacia Kast, una caída estruendosa de 20 puntos. Y si miramos al electorado de sus competidores: quienes respaldaron a Franco Parisi redujeron su simpatía drásticamente (de 66% a 35%), mientras que los votantes de Evelyn Matthei mantienen mayor lealtad, aunque también con pérdida de terreno (bajaron de 70% a 55%). Es como si el tiempo pasara factura muy rápido sobre ciertos segmentos políticos.
Políticas públicas: ¿Subsidios o mercado libre?
El debate se centra en los precios de los combustibles. La gente tiene claro qué siente respecto al MEPCO (Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles). Aquí hay una fractura interesante: casi la mitad de los consultados (48%) acepta que el Estado tome deuda para subsidiar este mecanismo, incluso si eso aumenta el déficit fiscal. Sin embargo, un bloque importante del 30% opina lo contrario: eliminar la herramienta y dejar que el precio suba naturaliter, sin distorsiones. Son visiones encontradas sobre el papel del Estado en la economía cotidiana.
Migración y seguridad fronteriza
Cuando el tema cambia a seguridad, el panorama se vuelve más homogéneo. El plan Escudo FronterizoFrontera con Perú es conocido por el 96% de la población y goza de un 63% de aprobación. Hay consenso en el endurecimiento: el 77% quiere cerrar fronteras migratorias de manera selectiva y el 89% apoya sanciones duras contra empresas que contraten trabajadores irregulares.
Aunque la mayoría pide estrictos controles (incluso penas de cárcel para inmigrantes ilegales para el 76%), también existe un deseo pragmático de regularización. Más de tres cuartas partes apoyan legalizar a quienes llevan más de 10 años en el país sin antecedentes. Es una paradoja típica de la política migratoria chilena: querer orden sin ser totalmente excluyente.
Instituciones: Un sistema polarizado
La confianza institucional muestra grietas profundas. Mientras los cuerpos de emergencia como el Cuerpo de Bomberos mantienen una salud impresionante (95% de aprobación, aunque bajó cuatro puntos), otras instituciones arrastran cifras históricamente bajas. La Gendarmería sufrió un varapauzo brutal, cayendo a un 32% de aprobación desde los niveles anteriores.
El legislativo y los partidos políticos siguen siendo los puntos débiles. El Congreso Nacional apenas suma un 17% de confianza y los partidos políticos están en mínimos históricos con un 9%. Esto sugiere que, más allá de quién gane elecciones, hay descontento estructural con la clase política tradicional. Los ciudadanos parecen cansados del debate habitual y demandan resultados tangibles, algo que explica por qué la aprobación presidencial es sensible ante cualquier fallo económico inmediato.
Preguntas Frecuentes
¿Qué factores explican la caída en la aprobación presidencial?
El descenso responde principalmente a la gestión de precios de combustibles y el contexto económico global. Aunque muchos culpan al conflicto externo en Medio Oriente, el impacto directo en el bolsillo ha generado desgaste inicial para la administración, especialmente visible en la Región Metropolitana y entre mujeres.
¿Cómo se compara la aprobación institucional con años anteriores?
Las cifras actuales muestran un deterioro generalizado en instituciones tradicionales como el Congreso y la Gendarmería, mientras que los servicios de emergencia mantengo niveles altos. Esta brecha refleja una sociedad que confía en actores operativos pero desconfía de los espacios representativos.
¿Qué opina la ciudadanía sobre la política migratoria actual?
Predomina el apoyo al control y la seguridad, con el 96% conocedor del Escudo Fronterizo. Sin embargo, existe matiz: se rechaza la apertura total pero se aprueba la regularización de quienes llevan una década viviendo en el país sin delitos, buscando un equilibrio entre control y realidad social.
¿Cuáles son los grupos que mostraron mayor rechazo a Kast?
Los descendimientos más agudos se observaron en mujeres (bajó 13 puntos) y antiguos votantes de la competencia. Especialmente los votantes de Franco Parisi perdieron 31 puntos de aprobación, lo que indica que su base original podría estar fragmentándose rápidamente en este primer trimestre.